Son muchos los libros que se han escrito para decir cuál es la ideología de las guerrillas. Entre tantos, podemos enunciar Las FARC, de Eduardo Pizano, Las guerrillas por dentro, de Jaime Arenas y Camilo camina en Colombia, historia del ELN publicada en España, obras estas todas simpatizantes del marxismo, a más no poder. En ellas podemos leer que, tanto las Farc como el Eln son marxistas. Nos podemos, pues, imaginar a los politólogos recién salidos de Harvard, que se presentan a negociar de parte del gobierno, siendo recibidos con el signo de pistola hecho a la espalda. Cómo pueden estos inocentes politólogos, entrenados en el ambiente del BM y del FMI, negociar con aguerridos marxistas y, peor aún, marxistas-leninistas? Entre las Farc y el Eln hay algunas diferencias doctrinales, más de tono que de sustancia, pero ambas se declaran marxistas, es decir comunistas. Las primeras fueron fundadas por el Partido Comunista colombiano, y siguen siendo su brazo armado, según ellos mismos. El ELN nació del movimiento Golconda, a través de la liberación de algunos clérigos de la Iglesia Católica. Por el libro Camilo camina en Colombia, sabemos que su líder actual, Manuel Pérez, ex cura español, no quiere el gobierno sino el poder, porque este se impone por los cañones de los fusiles. Ambos han estado dispuestos a liquidar violentamente a los que se atraviesan en su camino. Pero, como sabemos que los comunistas son más decididos, el día que tengan alguna diferencia entre ellos, los curas de la liberación serán los liquidados.
Siendo ambos marxistas, el programa de los dos es acabar con la llamada explotación del hombre por el hombre, es decir con la empresa privada, y estatizar la producción. En Cuba esto incluyó la estatización de toda la propiedad privada, inclusive las casas de habitación. Podemos suponer que en Colombia, si las guerrillas llegan al poder, seguirán el mismo modelo. Que no crean, pues, los inocentes politólogos liberales, que se trata de darnos un gobierno más o menos intervencionista y con más impuestos para hacer la sociedad que explota al trabajador, más justa.
En el campo de las libertades personales las transformaciones que exige un régimen marxista son radicales. El marxismo ha sido, en todas partes donde ha triunfado, totalitario. Puesto que controla todas las actividades de la sociedad, tiene que exigir unanimidad doctrinaria, puesto que la diversidad sería inmanejable. El régimen, nos dicen, es totalitario, pero para beneficio del pueblo, luego es democrático. Se hacen elecciones, como en Cuba, y estas aportan al régimen totalitario 98 por ciento de los votos, pero cuántos cubanos, de todas las clases, han arriesgado sus vidas en simples balsas de madera, para escapar del paraíso comunista, que los ricos burgueses colombianos que visitan hoy las playas de Varadero, encuentran tan encantador.
Comentarios
Publicar un comentario